Un tesoro escondido en
plena calle de Alcalá

Hay algo que tienes que saber de mí antes de ver lo que vengo a enseñarte hoy.

A mí todo lo que son maquetas, miniaturas, casas de muñecas y teatrillos, me chifla. Así que cuando entré en la sala 22 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF de aquí en adelante) donde se encuentran estas obras, me quedé prendada de ellas.


Miniatura de Nápoles, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.



Se trata de los relieves en cera de Nápoles, Dresde y Jerusalén de Nicholas Engelbert Cetto. Estas obras tienen una historia muy curiosa: son un regalo de bodas. Un obsequio muy original, desde luego, que se le hizo a Carlos III y Maria Amalia de Sajonia en 1738 por su boda en el Palacio de Dresde. La serie está formada por cuatro relieves de las vistas de Nápoles, Dresde, Jerusalén y Madrid. En la RABASF se conservan los tres primeros, el de Madrid pertenece a una colección privada.

Detalle del relieve de Dresde con caballos.

La sensación que tuve al verlas por primera vez fue la de estar observando un pequeño teatrillo. Las escenas están colmadas de personajes y de movimiento. Las olas del Mediterráneo que baña Nápoles parecen moverse y los árboles del bosque que cobijan el ejército en Dresde se mecen con el viento. Este nivel de detalle es aún más increíble sabiendo que TODOS los elementos: los personajes, las ramas de los árboles, las cuerdas de los mástiles de los barcos, TODO, está hecho de cera derretida en caliente a la que se le fue dando forma. Además, el estado de conservación es maravilloso teniendo en cuenta que son obras de principios del siglo XVIII. Esto gracias al equipo de restauración de la RABASF.

Detalle del relieve de Nápoles con sirenas nadando.


Son obras muy pequeñas, el relieve mide 55 x 44 cm, apenas una cajita de medio metro que contiene pequeños universos llenos de personajes y detalles.

Para construirlas, los Cetto, una familia de artesanos de Baviera, utilizaron cera de abeja, alambre, tela y hasta pelo, sobre el que fueron construyendo las hojas de los árboles del bosque de Dresde.

Las obras las completan los marcos de madera, que tienen unas pequeñas hornacinas en las que hay más relieves con detalles, aunque muchos se han perdido.

Detalle de las pequeñas hornacinas del marco.


La RABASF es un museo muy desconocido para la mayoría de madrileños y de personas que visitan Madrid. Su colección queda oculta tras la sombra del Triángulo del Arte, pero el museo es una caja de sorpresas que contiene obras de Arcimboldo, Rubens, Murillo, Velázquez, Vicente López, Picasso, Juan Gris y por encima de todos ellos, destacando, la omnipresente presencia de Goya, que fue profesor en la academia hasta que su sordera le hizo renunciar al cargo. La academia atesora, además de obras suyas de diferentes periodos, 228 planchas originales para grabado. Y algunas se muestran en el Gabinete Goya, una pequeña sala de madera de color rojo donde el tiempo se detiene para poder contemplar en detalle copias de sus grabados más conocidos.


El museo de la RABASF está en la calle Alcalá 13 y abre de martes a domingo de 10 a 15 h (también los festivos). Puedes consultar las tarifas aquí.